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Sucedió hace unos cuantos años en un tablao de Sevilla: el dinamismo de la bailaora, la melancolía del cantaor y el tenso rasgueo de una guitarra, me dejaron cautivo del Flamenco puro. Aunque difícil de describir es con palabras, quizá no lo sea tanto con las imágenes de mi cámara y la técnica de precisa manipulación que he logrado depurar en esta Serie de Flamenco a Medianoche. El propósito de cuatro años de trabajo ha sido que cada perfil reflejara la tensión del momento, y transmitir gráficamente toda esa intensidad al sustituir la auténtica música original de las imágenes por la procedente de mis recuerdos. |
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